Jesús Escondido
Lucía: ¿Por qué no echaste las flores a Jesús?
Jacinta: Porque no lo vi. ¿Tú viste al niño Jesús?
Lucía: No; ¿pero tú no sabes que el niño Jesús no se ve porque está escondido?
Jacinta: ¿Dónde se esconde?
Lucía: En la hostia que recibimos cuando comulgamos
Jacinta: Y tú, cuando comulgas , ¿hablas con él?
Lucia: ¡Si!
Jacinta: Y, ¿por qué no lo ves?
Lucia: Porque está escondido
Cuando comulgamos, recibimos a Jesús entero, su cuerpo, su alma, su divinidad. Él viene a vivir a nuestro corazón y nos llena de su luz. Aunque no le podamos ver, por la fe, sabemos que está ahí. Es bueno cerrar los ojos, aprender a estar con Jesús y dejarnos amar por Él. A Jesús le gusta estar ahí, calladito y muy secreto con nosotros; es dulce, suave y sabe hacer cosas maravillosas en nuestro corazón. En cada comunión, Jesús se va haciendo más amigo nuestro; un amigo bueno, un amigo en el que siempre podemos confiar, un amigo fiel.
