El Ángel prepara a los tres pastorcillos, Lucia, Francisco y Jacinta, para algo muy grande. Les enseña a rezar por los pecadores y a reparar los corazones adoloridos de Jesús y de Maria que sufren por los pecados de toda la humanidad.
¿Tú oíste lo que dijo el Ángel?
¡Las oraciones de los niños son escuchadas y esperadas por Jesús y por María!
El Ángel nos vino a enseñar a ofrecer nuestros sufrimientos para consolar a Jesús.
Si tú tienes una pena…
Esa pena que tú tienes, es un pequeño tesoro para regalar a Jesús.
Nuestra Señora nos dijo que una forma de amar a Jesús era aceptar y ofrecer nuestros sufrimientos para consolar a Jesús y por la conversión de los pecadores.
Eso es reparar el Corazón de Jesús.
¿Y por qué el Corazón de Jesús se pone triste?
Se pone triste cuando es ofendido por los pecados de los hombres; porque Jesús no quiere que las personas se alejen de Él.
Yo quiero consolar a Jesús
¿Cómo les enseñó el Ángel a rezar?
Así:
¡Dios mío! Yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.
Entonces de la misma forma vamos a rezar nosotros.
