La vida busca su cauce, es imposible de frenar, predecir, interrumpir. La Vida tiene velocidad, colorido, movimiento, está llena de ideas, es difusiva, se quiere comunicar, continuamente cambia, sorprende..
El arte en cierta forma es un aliado de la vida; de ahí la fascinación que provoca su armonía, su palabra profética, su carácter de anuncio. Por medio del arte, PODEMOS sensibilizar el principio grabado en EL corazón de todo hombre. El amor al bien, el amor al Amor, en definitiva, el amor a la vida.
Mi amor irá creciendo contigo
En la intimidad de una mujer embarazada que piensa en aborto, hay una batalla campal entre la vida y la muerte. Nos acogemos a escuchar su mente y su corazón que se debate.
Escuchamos lo que está sufriendo por dentro y también oímos al niño, a través de ella. Ella dialoga con él, ¡le habla! Entonces, ¿qué sucede? él no puede ser solo un obstáculo, no es una opción, es una persona.
Aparece la persona del niño en el modo en que su madre se dirige a él, aunque aún no pueda amarlo. El amor en ella, ira creciendo junto con él. Ella no le miente; le dice la verdad: no quiere que el venga; sin embargo, en el solo acto de hablar al niño ya se teje una relación. Nadie habla a quien no existe; por lo tanto, el niño está vivo y ya Es. Nuestra joven madre recibe también otras voces; habla el sol en su rostro, le habla la nervadura de la hoja, la brisa, el árbol. La creación va abriendo en ella una pequeña rendija que es un rayo de luz infinito. Es la belleza de la creación quien como una fina maestra la toma de la mano, la acaricia, la acoge. La naturaleza le habla porque es Vida, su hijo le escucha porque esta Vivo.
¿Quién soy yo para quitarte la vida?
En nuestra cultura hemos ido despojando al hombre de su riqueza para reducir la masculinidad a una amenaza del machismo. Sin embargo, esta reducción destruye a la mujer, a los hijos y a la familia.
Ser esposo, y padre, es un don magnifico y fundamental, que se le ha dado al hombre. Nos hemos ido transformando en una sociedad que le arrincona, empoderando equivocadamente a la mujer, deformándola y anulando el rol de esposo y padre, despreciando su autoría, su inmenso don de fuerza, valentía y ternura.
La figura masculina es aquella que ordena y contempla, alienta a la vida.
El padre es la cabeza. La serena, firme autoridad del amor, es la salida, el empuje a la conquista, y al mismo tiempo el guardián del fuego interior. Sin el padre no hay semilla, no hay hijos, no hay fuego que guardar, no hay proyección, no hay ventana hacia el mundo. El padre trasmite la bellísima herencia del amor.
Un hombre, por joven que sea, desde que sabe que es padre, tiene la misión de cuidar y proteger ese hijo como un don precioso y sagrado que desciende y es parte de sí mismo. Un hombre que se deshace de su propio hijo empujando a la mujer al aborto, no está apoyando a la mujer; por el contrario, la odia, porque la incita a matar el hijo que lleva en su seno.
No hay machismo, ni violencia, ni daño que se pueda hacer a una mujer, peor que este. En ese acto, el hombre se traiciona en lo más esencial de sí mismo, pierde su masculinidad, su existencia ha sido arrancada del sentido, es lo que popularmente se ha llamado “un poco hombre”. Triste y cobarde es un hombre que escapa y se esconde, abandonando a la mujer que gesta un hijo suyo, No es únicamente la mujer quien tiene que preguntarse como acoger a este hijo, sino que son ambos.
Ninguna mujer es madre por sí sola, hay un padre desde el primer instante de la vida de ese hijo. Apoyar no significa matar. Apoyar significa hacerse cargo, acoger, cuidar, proteger y recibir la vida de ese hijo que es persona, que ya existe, y que necesita y buscara siempre a su padre.
La Verdadera Amiga
Una buena amiga tiene una característica: dice la verdad, aunque no siempre queramos oírla. La amiga que realmente nos respeta y nos quiere, es libre, y sabe que sin verdad, no puede haber verdadera amistad. ¡Qué grande es una amiga que se da el tiempo para escuchar, aconsejar, acompañar!, pero condición anterior y más grande que todo eso es que sea sincera.
Si estoy embarazada, una amiga de verdad, me dirá claramente que espero un hijo; un hijo mío, que está vivo, que depende de mí y que merece crecer, desarrollarse y vivir. Quizás no estoy preparada, quizás es un embarazo imprevisto y no deseado, pero es una realidad. El niño ya existe y enfrentar esa verdad es acogerlo y amarlo. Una buena amiga quiere mi bien , por sobre mi afecto, buscara mi bien aunque eso signifique perder la amistad. Jamás me aconsejara dañar a mi hijo, porque sabe que eso significaría dañarme también a mí misma para siempre.
Yo no habría nacido
Pertenecer y tener un grupo de amigos es fundamental en la vida de los jóvenes, compartir en diferentes instancias donde la confianza impere, pero no siempre se da esta confianza para compartir temas más íntimos, los buenos amigos son tan importantes, sobre todo por el buen consejo y un buen consejo generalmente va contra la corriente, sobre todo hoy en día donde todo se ha normalizado tanto. La llegada de un hijo es decir si a la VIDA, que siga corriendo el cauce de un río, es dar continuidad y futuro a las siguientes generaciones, es lanzarse a la aventura, esa aventura de cada ser humano es única y cada individuo y ser humano nace con una vocación, una misión, aunque sea la más simple y pequeña, pero todos merecemos vivir y nacer.
